Thursday, February 25, 2010

Evolution of Cutlery

Friday, February 19, 2010

La loca, loca historia de Guy Goma

Antes que nada, miren este video:


Cuatro años después de mudarse a Inglaterra desde su país natal del Congo, Guy Goma se encontró en mayo del 2006 en la sala de espera del edificio de la BBC, aguardando a ser llamado para una entrevista de trabajo. Al mismo tiempo, Guy Kewney, editor de Newswireless.net y experto en Informática, esperaba –en otra sala distinta- para ser entrevistado en vivo sobre un fallo judicial entre Apple Inc. y Apple Corps. (la disquera de Los Beatles).

Al parecer cuando el productor del programa en vivo bajó a buscar a Kewney, se confundió –o le dijeron mal- la sala en que éste se encontraba. Y, como se esperan, se dirigió a la sala donde se encontraba el Sr. Goma. Allí preguntó por Guy, y le señalaron al congolés. Sin estar muy seguro le preguntó si verdaderamente era Guy Kewney. Y el muy goma creyó que “Kewney” era una mala pronunciación de su apellido (WTF??) y dijo felizmente que sí.

Desde allí lo llevaron a otro piso, dónde lo maquillaron, le pusieron un micrófono y lo sentaron frente a una rubia y un par de cámaras. A pesar de estar un poco confundido por su extraña entrevista de trabajo, Goma decidió que iba a dar lo mejor de sí mismo para obtener el puesto.

En ese momento empezó la transmisión en vivo, y la rubia de la sillita lo presentó como Guy Kewney “editor of the technology website Newswireless”. En ese momento, Goma se dijo “holy shit, esto está en vivo y se confundieron de chabón”. Desesperado (y mostrando una seguidilla de caras que pasan de la sorpresa absoluta al esperable terror) Goma decide no hacer un escándalo que se transmita en vivo y le sigue la corriente a la periodista. En su inglés afrancesado intenta contestar las preguntas que le hacen sin tener las más remota idea de que demonios le están hablando.

Miren el video de nuevo. ¿Les pareció razonable lo que dijo la primera vez? Escuchen la sarta de estupideces que en realidad dice.

Increíble.

A pesar de que, de todas maneras, la remó como un campeón, Goma no consiguió el trabajo, pero tuvo sus quince minutos de fama y hasta fue invitado a varios programas dónde jodieron con el chabón.

Y, al parecer, alguien tuvo la brillante idea de hacer una película sobre su historia (?).

Posta, miren: http://news.bbc.co.uk/2/hi/5277722.stm

Tuesday, February 16, 2010

Huxley was right


No sé si el sistema capitalista se esta cayendo, pero sé que Aldous Huxley tenía razón.

Sunday, February 14, 2010

Los peligros de la droga


¿Entendiste? Ni una sola vez.

Saturday, February 13, 2010

Colourful India



A Nanga Sadhu, or naked Hindu holy man with his face smeared with holy ash exhales smoke after puffing marijuana at a transit camp on the way to Gangasagar, in Calcutta, India, Saturday, Jan. 9, 2010.

Wednesday, February 10, 2010

El mecánico loco de la ruta 14

Llegando a la ciudad entrerriana de Colón por la ruta nacional 14, nos detuvimos en una YPF con nuestra rural Peugeot. El viaje hacia Punta del Este se hacía largo, y todavía faltaba mucho por recorrer, sin mencionar las largas horas de cola que nos esperaban en el puente internacional Artigas, para cruzar al Uruguay.
El problema de la historia surge del hecho de que mi viejo no paró solo para cargar nafta, sino que hace un par de kilómetros se venía amargando por un ruido extraño que parecía venir de la rueda delantera derecha, y su intención era buscar un mecánico.
A pesar de que la YPF tenía una especie de sucursal del ACA, nos dijeron que no podían enviar a nadie, pero nos podían recomendar uno por acá cerca… bien cerca: “acá como a 200 metros de colectora”.
Cabe aclarar que estábamos en el medio de la ruta, y, con el sol terminando de ponerse, lo cierto es que a 200 metros no se vislumbraba absolutamente nada. Pero sin otra alternativa, bajamos a la colectora de ripio, entre pozos pantanosos, buscando al bendito mecánico.
Efectivamente, allí se encontraba, con su cartel de madera talada inscripto con un “MECANICO” a mano con una pintura rojo sangre. Debajo del cartel colgaba una goma de tractor balanceándose lentamente hacia atrás y adelante. Un poco más atrás dos perros atados ladraban desesperados desde que vieron las luces de nuestro auto. (Horas después traté de razonar –sin éxito- si el aspecto fantasmagórico de todo el lugar había sido logrado intencionalmente tal vez con el extraño objetivo de atraer más clientes, o era mera casualidad del descuido.)
Adentrándonos, ya algo nerviosos, en el terreno detrás de la tranquera de entrada, vislumbramos un gran galpón que parecía abandonado, una especie de rancho venido a menos con algunas luces prendidas, y un número de autos abandonados en el fondo. Por suerte, parecía haber algo de gente en el lugar, y no solamente algún mecánico tenebroso vestido con un jardinero, un ojo de vidrio y un garfio en la mano.
Estacionamos a unos metros de un Duna rural con el capó abierto, detrás del cual había un tipo flacucho (curiosamente vestido con un jardinero) metiendo las narices dentro del motor, y otro que miraba preocupado al lado. Adentro del auto había una mujer con una nena a upa en el asiento delantero y un tipo que no llegábamos a ver bien en la parte de atrás.
Apenas bajamos el tipo sacó la cara del motor y se acerco a saludar y atendernos rápidamente. Le comentamos el problema y enseguida empezó a trabajar. Abrió una puerta de chapa del galpón, y vimos como una montaña de herramientas oxidadas se trepaba de la pared. Sacó el gato, levantó el auto y sacó primero la llanta. Cuando mi viejo le quiso hablar, nos sorprendió que el tipo no respondiese: seguía concentrado en su trabajo. Entonces, como de las sombras salió una mujer y nos dijo: “Hay que hablarle fuerte, no escucha bien”.
-“Ah…, que tal, buenas noches”.
-“Ah, sí, perdón, discúlpeme, yo soy su mujer”.
Mientras tanto, el mecánico seguía en lo suyo. Y parecía que se empezaba a entusiasmar: fue al galpón y volvió con una masa y una limadora. Y muy tranquilo empezó a golpear los tornillos, en algún intento loco de sacar la goma. Mientras tanto, mi viejo se descomponía. Resignado con la masa, encendió la limadora y empezó. Las chispas salieron para todos lados, y casi nos quemaron los pies.
Qué suerte la nuestra, que nos tocó un mecánico que no tiene la más mínima idea de cómo arreglar un auto. Ni siquiera podía sacar una goma.
Mientras el mecánico loco seguía con sus experimentos extraños sobre nuestro auto, y nosotros rezábamos que, por favor, no nos hiciera pasar la noche ahí, se acercó el tipo del primer auto y dijo: “Le volví a conectar la manguera; tal vez era eso…”
El mecánico levantó la cabeza y respondió: “Sí, sí, ahora vuelvo… esperame un segundo”.
El tipo se volvió puteando, y por fin el mecánico arrancó la rueda. Empezó a golpear lo que quedaba con una llave, y metía la cabeza, como tratando de escuchar algo. Ya no sabíamos si reírnos a llorar.
Entonces volvió el tipo y se pudrió todo:
-“Me voy a la mierda, me tenés acá parado hace un día y no me arreglaste un carajo, andá a cagar”.
-“Pará loco, me debés 400 mangos de todo el laburo que hice”
-“¡Chupámela, conformate con los 100 que te di antes, yo me voy!”.
El tipo empezó a correr para su auto, y el mecánico loco, lo alcanzó y lo agarró del brazo. El otro, ya harto, se lo sacó de encima y lo empujó. Se subió al auto, con la nena llorando adelante, arrancó a los pedos y apuntó para la salida. El mecánico gritó:
-“¡¡China, corré a cerrar la tranquera!!”
Pero cuando la mujer se dio cuenta que no llegaba, se paró en el camino haciendo una barrera humana. De todas maneras, no parecía que el Duna fuese a frenar. Pero cuando ya se acercaba a la mujer, vimos como el mecánico se disparaba hacia el auto, y con toda la carrera, le metía una patada durísima en una de las puertas del costado.
El Duna se frenó.
De una de las puertas traseras se bajó un tipo de casi dos metros y uno y medio de ancho. Bajó al mecánico de una buena piña, y lo pateó en el suelo por un rato, hasta que el mecánico flaquito se pudo escapar y se metió corriendo en el rancho.
Nosotros ya temíamos por nuestras vidas. Estábamos atrapados en una pelea entre un mecánico loco y sordo y dos tipos igualmente desquiciados en el medio de la ruta 14 casi a medianoche, y a nuestro único medio de escapatoria le faltaba una goma. Para empeorar las cosas, parecía que el mecánico se había ido a buscar un chumbo para cagar de un tiro a todos.
Por suerte, cuando el mecánico volvió a salir (sin ningún tipo de arma, por lo menos en lugares visibles) el Duna ya había recorrido 10 kilómetros de ruta.
Con la cara hecha pedazos, el tipo se acercó a nuestro auto, y mi viejo le pidió que por favor volviese a armar todo para irnos. Sin ni siquiera parar para limpiarse, el tipo volvió a armar todo.
Nos quiso cobrar 15 pesos. Le dimos 20 y le dijimos que se quede con el cambio.
Con las patas todavía temblando, enfilamos para el puente internacional.

Monday, February 8, 2010

Oh shit...

Sunday, February 7, 2010

Saturday, February 6, 2010

Thursday, February 4, 2010

Por los planos de la lucidez onírica

La historia que relato empezó esta misma tarde, del 4 de febrero. Estaba en el pasillo del segundo piso de mi casa, charlando muy tranquilamente con mi novia, sentados en el suelo, sobre la alfombra. Mientras hablábamos sobre algo que ya olvidé, creí oír un golpe en la ventana de mi baño. Levantándome para ver que había pasado, pensé para mí mismo “es el tonto de mi hermano, haciendo un chiste”.
Fue así como entré, y desde la puerta del mismo baño, me pareció ver una mano muy pequeña agarrando fuertemente los barrotes de la ventana que da al balcón…
“¿Qué carajo…”
Un tanto despistado, me aproximé despacio, y corrí la persiana americana que me impedía ver lo que se ocultaba detrás.
Ahí, parada en el balcón, había una nena rubia que, con sus pequeñas manitos tomadas fuertemente de los barrotes, me miraba fijo.
Aterrorizado, comencé a gritar, pero me fue imposible. Por alguna razón estaba totalmente mudo. Intentando luchar contra la desesperación, grité por mi novia, pero no salió ningún sonido. Sin otro remedio, comencé a correr fuera del baño, hacia el pasillo, cuando de pronto me iluminé:
“Lo que acabo de ver es imposible… No hay otra opción: esto es un sueño.”
Semejante realización cambió la naturaleza de mi pesadilla. Me di cuenta que esto ya no era una película que veía a través de unos ojos ajenos: podía hacer lo que quería.
Así, me dirigí, de vuelta al pasillo, del cual mi novia había desparecido. Por alguna razón, la busqué en la habitación de mi hermana, tratando de avisarle, de pedirle que por favor me despierte. Pero allí estaba todo oscuro; y antes de que pudiera encender las luces, volví a decirme “estás soñando, esto no existe, despertate”.
Así, increíblemente, todo lo que estaba alrededor mío despareció, mis pies se levantaron y tuve exactamente la misma sensación que cuando te dejás flotar en el agua, sin tocar el suelo. Por unos segundos floté en la oscuridad, hasta que comencé a preocuparme, ya que no conseguía escapar de ese sueño horrible. Y exactamente con ese pensamiento, me desperté.

No lo podía creer. Había tenido mi primer sueño lúcido. Creí que jamás me iba a suceder. Me había quedado dormido en el sillón de mi sala de estar, boca abajo, y con los brazos cruzados. Pero… al intentar darme vuelta, no pude. La maldita parálisis del sueño. (Mi cerebro se había despertado antes que mi cuerpo, y este seguía paralizado, al igual que cuando se duerme. Era mi segunda experiencia nueva en un solo día. Genial.) Por suerte, la parálisis sólo duró un segundo, y enseguida me liberé, y me di vuelta.
Tirado en el sillón, volví a repasar el sueño varias veces, totalmente asombrado. Fue una experiencia totalmente distinta a cualquier otro sueño que haya tenido.
Hace como dos años que vengo leyendo sobre los “lucid dreams”; los sueños lúcidos, en los cuales uno se da cuenta que está soñando, y, en muchos casos, esto le da la capacidad para hacer lo que quiera dentro de la misma fantasía. Sin embargo, creía que era algo que sólo le pasaba a ciertas personas, y por ende nunca me iba a suceder (algo así como poder poner la lengua en cono).
De todas maneras recordé que hace dos días había visto la película “Waking Life” (recomendada por el Tuso), dónde se habla mucho sobre este tema de los sueños lúcidos, y aparecen personas de un club que se entrenan para controlar sus sueños. Uno de estos tipos, te explica cómo darte cuenta si estás soñando, con unas técnicas muy curiosas. (Fíjense: http://en.wikipedia.org/wiki/Lucid_dream)
Sin embargo, mi realización de que era todo un sueño fue totalmente de la nada. No puedo saber a qué se debió.
Por otro lado, la parálisis fue también algo totalmente novedoso. Había escuchado a mucha gente que le sucedió, pero nunca a mí. Sin embargo, y extrañamente, ayer mismo mi novia me contó lo mucho que le pasaba, y el miedo que le tenía. No puedo creer que el hecho de que me lo haya contado, haya influido en algo con que me sucediera a mí… pero no encuentro otra explicación.

Debe de haber muchos de ustedes que hayan tenido experiencias parecidas a éstas. Cuenten lo que vivieron y lo que sintieron en los Comentarios; debe haber unas historias interesantes, y muy increíbles para contar.