7. 30 de la tarde. Ya era casi de noche cuando, cansadísimo, como todos los miércoles, llegué a Retiro y me dirigí a la estación del Belgrano Norte, feliz de volver a casa. Compré el boleto y para felicitarme por un día duro de trabajo decidí premiarme con un pancho. Delicia si las hay.
Mientras me armaban el pancho, miré al tren que esperaba para salir a mi izquierda y ví a dos tipos (un poco harapientos) intentando subirse al furgón del último vagón. Parecía que uno de ellos estaba lastimado, porque arrastraba una pierna, y su compañero hacía fuerza para subirlo, ya que la puerta del furgón no tiene escaleras. Hablaban ese dialecto raro y difícil de entender del castellano argentino, que se escucha, digamos, en algunas zonas de bajos recursos (“eh, guacho” – “dale, gil, no ratoniés”) – [Perdón.]
Justo cuando estaba pagando, sonó la chicharra del tren y, en el apuro y el miedo de que salga el tren me subí al mismo furgón –con un pancho y un librazo de química en las manos. Una vez arriba, miré a mi alrededor. “Supongo que no fue una gran elección” me dije. El furgón (la parte del tren sin asientos, para viajar con bicicletas o paquetes grandes) del Belgrano Norte son cuadrados de dos metros por dos, todos de chapa (piso, techo y paredes), sin puertas para tapar el agujero por donde se entra. Y al cielo no se le ocurrió mejor idea que empezar a llover.
Por otro lado, mis compañeros de viaje parecían amigables. El tipo con la pierna lesionada se había tirado en un rincón, mientras su compañero, parado, le daba conversación. Sentado en otra esquina, un nene de alrededor de 11 años con ropa sucia y rota y cara de ido totalmente, leía el diario El Argentino, sentado sobre cartones y bolsas tiradas a su alrededor. Tuve un fuerte impulso por esconderme en algún lugar, pero no había donde…
El tren arrancó, y a mi jamás se me pasó tan lento el tiempo. Con la velocidad del tren era imposible refugiarse de la lluvia que entraba por los huecos de los costados. Mientras, yo miraba la puerta que comunicaba con el vagón, pero no me animaba a irme, pensando que los tipos se fuesen a calentar si creían que me escapaba de ellos por miedo.
El herido, muy tranquilo igual, seguía hablando mientras sacaba un papel de seda y empezaba a armarse un faso. Yo lo miraba un poco sorprendido, cuando su amigo me dijo algo que apenas pude captar. Me estaba preguntando adónde iba el tren. “Grand Bourg”, le respondí, tratando de sonar mucho más tranquilo de lo que estaba. “Uuuuuuhhh, nooo viejjaaa”, empezaron a aullar. No tenían ni idea dónde estaban; ahora se tenían que bajar, volverse a Retiro y tomarse otro tren.
El tipo prendió su faso, y me empezó a drogar a mi también, llenando el furgón de humo. Con el olorcito dulce, el chico salió de su trance y se puso violento: “Eh, loco, pasá que yo también quiero”. Se empezaron a pelear; al parecer estaban todos juntos.
En ese momento, el tipo parado me dijo algo totalmente inentendible. Lo miré. “¿Qué?”, le dije.
“Na..tillita”
...Qué carajo dice este chabón, pensaba yo.
“No, no te entiendo”.
“Sa..nastillita..” Seguí mirándolo, mudo.
De repente, el tipo de la pierna lastimada me dice: “Dice si no le convidás un poquito…” Miré mi delicioso pancho. AHHHH… estaba diciendo “¿sale una astillita?” Así de rápido aprendí una expresión nueva para pedir que te compartan comida.
Por supuesto, le convidé del pancho. Me lo pasó de nuevo. ¿Qué carajo hago ahora? Si se lo regalo va a pensar que soy un flojito y me roba; si lo tiro se enoja y me caga a piñas. No me quedaba otra. Cerré los ojos y me lo terminé.
Cuando volví a abrirlos, me di cuenta que al tipo le había dado un poco de sed. Así que sin problemas empezaron darle unos tragos cada uno de un whisky espantoso, que venía en una petaca de plástico. Rapidito, rapidito lo terminaron y lo tiraron por un costado. Por un momento consideré tirarme yo también; pero no… todavía iba muy rápido el tren.
Paramos en Scalabrini Ortiz, la estación de Ciudad Universitaria. No se bajaron. Dios no estaba conmigo ese día. Por lo menos iban a ir hasta mi parada.
Apenas arrancó el tren de nuevo, el pibe empezó a pedir del porro que quedaba. Se pelearon otra vez hasta que se terminó y escuche que el inválido decía algo como “vos tenés lo tuyo”. Cinco minutos después, vi como el nene agarraba una de las bolsas a su alrededor y, nariz y boca adentro, empezaba a respirar. Pero adentro de la bolsa esa no había poxipol ni poxiran. Había una especia de pasta de un color mostaza con unas perlas marrones, o algo por el estilo. Totalmente asqueroso. El chico me dio mucha pena; pero ya no podía creer la situación. Tenía que salir de ahí.
Hice como que miraba dónde estábamos y me fui corriendo por la puerta al vagón. Cuando la cerré atrás mío, vi como el chico se paraba, me miraba por el vidrio de la misma puerta y me hacía un gesto extraño. Algo así como un “voy a matarte”.
“Suficiente por hoy”. Me alejé todo lo que pude del último vagón, pasando por las puertas entremedio, hasta que el tren llegó a mi estación. Me bajé rápido y mire hacia el último vagón.
Los tipos estaban bajándose. Corrí hasta perderme entre las calles oscuras, probablemente llenas de ladrones, violadores y asesinos.
Pero qué tranquilo me sentía.
Tuesday, August 25, 2009
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Buenísimo!!! Este me gusto todavía más que el primero.
ReplyDeleteaiia qe fuerte juampi
ReplyDeletetodavia nose como te comiste ese pancho igual
armin paso de verdad ?
ReplyDeletete lo juro man
ReplyDeletetenia bastante miedo
Me gusto mas que el primero, coincido con facu!
ReplyDeletePero la vdd que fuerte...!!
Tan fuerte como real... ahora quiero leer mas ;)
JAJAJAJJA dios estoi indignada con lo del pancho, nosotros desp chapamos.. puajJ!!! JAJAJAJA
ReplyDeletees muyy chistosaaa
wow man, sentia el miedo mientras leia
ReplyDeletepor eso siempre hay que tener un arma en el cinturon... 3 tiros y viajabas tranquilisimo
SACATE LA REMERA Y ANDA A DOMINAR LA ESQUINA GUACHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
ReplyDeletevolve chuampii
la verdad djere q me entretuve mucho leyendo la historia, mas aun sabiendo q es veridica. es la cruda realidad del pais jaja ..un abrazo papa ..tomi russo
ReplyDeletedjere, increiblee me re gusto este, es mas mas que el primero. No entiendo todavia como te comiste ese asqueroso pancho, estas enpedo voss o quee? pero al menso te porreaste gratis, si se dice porrear noo. jajaja
ReplyDeletete qiero muchoy esperoo verte, digo lo mismo que tomii eso qe te paso a vos con esa gente, le pasa a la mayoria de los qe viajan o viajamos en tren. nunca algo tan parecido pero viniendo de Retiro nada me sorprende.
exitosss
iuuuu no puedo creeer que te hayas comido el pancho...
ReplyDeletesuertee
panchen me parece que llego la hora de la 3raa entregaa de terror sobre rieles!!!
ReplyDeletejajaj sos un flashero chabon q se te paso x la cabesa xa subirte a ese bagon
ReplyDeletecreeme q dios si estaba ahi cn vs jajaj no c como isiste xa safar d q no t roben ensima el negro t devolvio el pancho jajajaj eso no lo escuche nunk
Que asco djere!!! te comiste el pancho!!! iuuu se lo hubieses regalado y ido a la mierda!!! jajaja buenisima esta y la del pibe q se va a leon suarez a emo le paso tmabien pero no trato de prostituirse jajajaja
ReplyDeletebesoo