Este pequeño relato me llegó de un familiar, supuestamente le sucedió a uno de sus amigos. No me hago cargo si parece mentira… y..les va a parecer.
Cuenta la historia que, cierto día, un pibe de clase media-alta volvía muy tarde desde el centro hasta su casa en Belgrano R en el tren Mitre, el ramal que va hasta José León Suárez. Ya estaba bastante adentrada la noche y el chico tenía mucho sueño, ya que lo habían esclavizado durante ocho horas seguidas en el trabajo nuevo que había conseguido hace apenas unos meses. El tren iba bastante vacío, porque era uno de los últimos que partían, así que se puso cómodo, apoyó la cabeza contra el vidrio y cerró los ojos…
Se despertó de golpe. Lo único que vio fue el tren, parado, oscuro y completamente vacío y al negrito que lo había despertado.
-“Ei, nene, ya llegamos”
-“¿Qué?...No… ¿Dónde estoy?”
-“José León Suárez papá. Última estación”-
Jose. León. Suárez. En el medio de la noche. Mejor llamo y me despido de mis familiares.
El negrito siguió. –“¿Y vos dónde te tenías que bajar?
-“En Belgrano”, respondió casi llorando.
-“Uuuhhhh, nene. Te van a matar.”
Se quedó mirándolo y dijo: -“Mirá loco, yo te voy a decir lo que tenés que hacer acá para sobrevivir. Salí de la estación, caminate unas cuadras y anda a ranchiar a una esquina.”
-“¿Qué?”
-“Eso nene. Si no querés que te maten, tenes que hacerte dueño de la esquina. Si no acá se te hacen los guapos y sos voleta. Así que pelá la camisa y clavate en una esquina. Ahí vas a estar seguro.”- Y ante la mirada incrédula del pibe le dijo: - “Algo tenes que hacer papá. Ya no salen más trenes. Vas a estar un ratito acá.-“
Se bajó del tren y antes de salir de la estación llamo desesperado a su viejo. “¡Papá, por favor, vení urgente a buscarme; estoy en la estación de trenes de José León Suárez de saco y corbata y tengo miedo de dejar de ser hombre!” Cortando el teléfono escuchó a su papá decir “qué hijo pelotudo que tengo”.
Bueno. Una hora en José León Suarez. No le quedaba otra. Salió de la estación y miró para los dos lados de la calle. Dos cuadras para cada lado se terminaba el alumbrado. Más allá, quien sabe.
No le quedaba otra. Caminó una cuadra y en la primera esquina vacía que encontró, se sacó todo hasta quedar en cuero. Y empezó a ranchiar.
Veía a la poca gente que pasaba haciéndose el piola, mirándolos con cara de malo. Cuando pasaba un grupito de pibes, chupando, miraba para otro lado.
Como media hora después, ya dominada la esquina, pasó un piola vago con la remera de Racing Club de Avellaneda. Ya más tranquilo, nuestro chico se animó y gritó: “¡Aguante la Academia!”. El vago se dio vuelta y le gritó “¡Eh loco, que te pasa?” Y lo empezó a correr.
Corriendo por su vida de un negro de José León Suárez, que lo quería matar por ser del mismo equipo que él, se dio cuenta que su vida era una mierda. De puro culo, vio aparecer en ese mismo momento, la camioneta negra de su papá doblando en una esquina y frenando en la puerta de la estación de trenes.
“¡Arrancá, arrancá!” le gritó a su viejo, mirando atrás mientras se subía, sin ver al negrito que lo perseguía.
Sí. Una vida de mierda.
muy buena la historia esta
ReplyDeletejajjaj q feo q t pase eso bldo
jajaja ya arrancaste con las de "un amigo de un amigo"
ReplyDeleteesta buena... siempre que leo tus historias siento miedo
jajaj muy buena esta tambien!!
ReplyDeletemuy linda historia armin..tu blog me divierte segui cn esto..dsifruto de la lectura siempre quiero q haya algo mas
ReplyDeletepero son cmo las hsitorietas hay q esperar hasta q salga el nuevo numero
francua
van a ser siempre de trenes?
ReplyDeleteya sabia esta historia pero no me acuerdo a quien le habia pasado
eee loco me daunamonéa?
jaja cada vez se vuelven más ambiciosas las historias, esta ya es dificil de creer jajaj.
ReplyDeleteno sé si te conté pero a mi me pasó eso mismo, de terminar en josé león suarez; yo estaba con remera rosa estridente, mi ex novia con pollera demasiado corta. por unos minutos estuve totalmente cagado, miré hacia afuera de la estación y ya me veía ranchiando una esquina, defendiendo a la jermu; pero por suerte ví enseguida a dos canas (cargados con itacas) en el andén de la estación. nos acercamos, y nos preguntaron, antes de hablar siquiera:
-ustedes no son de aca no?
A los 5 minutos estabamos volviendo en el mismo tren en que llegamos, sin ranchiar ninguna esquina, pero todavia agitados por el cagazo jaj.
Un lugar al que definitivamente no quiero volver.
me lo veo a emo ranchiando aajjajjajaa vos juampi igual quedarias camufladooo
ReplyDeletechisteee
esta historia la escuche de la boca de tu familiarrrrr
EEE GUACHO SACATE LA REMERA Y ANDA A DOMINAR LA ESQUINAAAAAAAAAA
ReplyDeleteJAJAJAJAJAJAJAJAJ
QUE MANIJA